METASTASIS DE COROIDES

El tumor primitivo que con mayor frecuencia origina metástasis de coroides en la mujer, es el cáncer de mama (72% de los casos), seguido del cáncer de pulmón en un 12%, y en un 8% el tumor primitivo es desconocido. En el hombre, el tumor más frecuente es el cáncer de pulmón (54%), riñón (8%), testículo (6%), próstata (2,5%) y 25% de origen no filiado.
La metástasis de coroides se puede presentar con igual frecuencia en ojo izquierdo o derecho, y puede ser unifocal y multifocal, así como uni o bilateral. El 25% de los casos la metástasis es bilateral y en un 20% multifocal. Clínica: Los síntomas iniciales suelen ser: Visión borrosa (80%) dolor ligado a la hipertensión intraocular (14%); fotofobia (8%); moscas volantes (7%) y defectos campimétricos (3%). Oftalmoscopicamente la metástasis aparecen como una lesión elevada, de color crema, localizada generalmente en polo posterior. Es frecuente que se acompañen de desprendimiento seroso de retina (75%), siendo más común en los casos de tumores de mayor tamaño. En superficie se observan manchas de color marrón dorado correspondientes a cúmulos de pigmento procedente del epitelio pigmentario. El crecimiento de la metástasis es habitualmente en forma de bóveda, si bien, excepcionalmente puede provocar rotura de la lámina de Bruch y mostrar un crecimiento "en champiñón".

Diagnóstico diferencial: Se plantea con el melanoma de coroides amelanótico, hemangioma de coroides, osteoma y degeneración disciforme con neovascularización.


Tratamiento:
Es necesario valorar varios aspectos: a) Repercusión de la metástasis en la función visual o coexistencia de hipertensión intraocular; b) La existencia de otras metástasis y el grado de incidencia vital de las mismas; c) Pronóstico vital del paciente dependiente del tumor primitivo.

La radioterapia externa permite obtener excelentes resultados mediante la aplicación de 3.000 rads. repartidos en 10 sesiones. En casos de tumor único es posible tratar con braquiterapia utilizando placas de Iridio-192 o de Yodo-125. La quimioterapia puede igualmente ser efectiva como control de crecimiento en casos donde exista afectación visual. Por último, los tumores que originen hipertensión intraocular no controlable médicamente y con dolor, deben de ser enucleados.


Pronóstico:
El tratamiento con radioterapia externa aporta un buen resultado funcional; en el 40% de los casos tratados desaparecen las alteraciones visuales. El tumor remite totalmente en el 45% de los casos, parcialmente en el 36% y no se modifica en el 18%.

OSTEOMA DE COROIDES

Es un tumor coroideo constituido por tejido óseo. Es más frecuente en la mujer entre los 20 y 30 años, no tiene preferencia de raza y es bilateral en el 75% de los casos.

Clínica: La aparición de síntomas estará supeditada a la localización del tumor; cuando se localizan lejanos a zona macular pueden ser asintomáticos; cuando afectan área macular, la repercusión sobre la función visual es variable desde metamorfopsias a grave deterioro de agudeza visual.

La lesión aparece como una placa amarillento-naranja localizada generalmente en zona yuxtapapilar si bien, puede adoptar distribución peripapilar.

Presenta una superficie irregular con pequeñas excavaciones y un grado variable de pigmentación anaranjada en cúmulos. Su tamaño varía de 2 a 22 mm. de base y de 0,5 a 2,5 mm. de altura.

Anatomía patológica: El tumor está constituido por trabéculas óseas con espacios cavernosos bien delimitados y capilares; se observan osteoblastos, osteoclastos y osteocitos.

Tratamiento:
No existe tratamiento efectivo para el tumor. La neovascularización subretiniana puede ser tratada por Láser de Argón.

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo. OK